Este texto habla sobre cómo los colegios jesuitas y sus templos se convirtieron en espacios donde se refleja una identidad jesuita muy clara a través del uso de imágenes. Estas pinturas y esculturas no solo muestran la misión de los jesuitas, sino que también destacan sus actividades apostólicas, la importancia del martirio y cómo se adaptan a diferentes culturas locales, especialmente en contacto con las élites. Un ejemplo claro de esto se ve en el templo del colegio de la Transfiguración en Cusco, Perú.