Esta propuesta de la Pontificia Universidad Javeriana busca que estudiantes veteranos acompañen a los nuevos en su inicio universitario, facilitando su adaptación y sentido de pertenencia. Además, el programa forma a estos acompañantes con base en la pedagogía ignaciana para que crezcan en liderazgo y empatía. Resulta en la creación de vínculos fuertes y una experiencia transformadora centrada en la persona, con retos por mejorar en la evaluación y sostenibilidad. En la estrategia de inductores(as), la espiritualidad y la interioridad se trabajan desde la perspectiva de la cura personalis y los principios de la educación ignaciana. La experiencia no solo se orienta hacia el acompañamiento académico y social, sino que también busca promover un crecimiento humano, ético y espiritual en los inductores y en los ingresantes. Al involucrar principios como la atención plena, la reflexión y la sensibilidad hacia el cuidado del otro, la práctica fomenta un espacio de interioridad donde los estudiantes pueden revisar sus propias motivaciones, valores y crecimiento personal. Además, se consideran las acciones que contribuyen a la consolidación de una identidad institucional firme y a la interiorización de los valores javerianos, que incluyen el servicio, la empatía y la responsabilidad social. Este enfoque espiritual se complementa con la formación de los inductores en aspectos de autoconocimiento y autocuidado, fortaleciendo así la dimensión espiritual y ética en su rol de acompañantes, promoviendo una presencia activa, sensibilidades y un compromiso ético con la comunidad universitaria.