Se expone el papel fundamental que tiene la educación cristiana en la formación completa de la persona humana. Habla del derecho universal a la educación, la importancia de adaptar la enseñanza a las distintas culturas y tradiciones, y de educar no solo intelectualmente, sino también en valores para contribuir a la unidad y la paz entre los pueblos. La educación debe formar armónicamente lo físico, moral e intelectual. El Concilio Vaticano II subraya la responsabilidad social y cristiana en la educación. Destaca que la educación debe estar abierta a la fraternidad entre las naciones.