Para construir escuelas más inclusivas se necesitan líderes que sueñen y hagan comunidad, que desarrollen a las personas, confíen en ellas, las apoyen y valoren, que compartan y distribuyan liderazgos y, especialmente, que innoven y fomenten la innovación. Se requieren personas optimistas, comprometidas, apasionadas, valientes y humildes…, porque solo con escuelas realmente inclusivas se podrá garantizar el derecho humano a recibir una educación de calidad para todas las personas y contribuir, con ello, a lograr una sociedad más justa e inclusiva.