Ignacio no es propiedad exclusiva de los jesuitas ni de las congregaciones religiosas de inspiración ignaciana. Ignacio, por su carisma de acercamiento a la realidad, inspira una espiritualidad genuinamente laical, para poder encontrar a Dios en todas las cosas. Más aún, tal vez hoy, en un cambio de época, la espiritualidad ignaciana adquiere una mayor comprensión y actualidad sobre todo para el mundo laical. Y cuando la Compañía de Jesús comienza a experimentarse como «mínima Compañía» y busca no solo colaboradores en su misión, sino colaborar con otros en la común misión del Señor y de la Iglesia, la espiritualidad ignaciana laical reviste gran importancia y actualidad. Por esto este libro se dirige de modo especial al laicado de espiritualidad ignaciana y quisiera ser un acto de «tradición» o entrega de la espiritualidad jesuítica a la espiritualidad ignaciana laical. Los miembros del laicado ignaciano que lean estas páginas serán quienes podrán decir si he conseguido mi deseo y si se justificaba esta nueva publicación.