La vocación laical ignaciana en la Comunidad de Vida Cristiana (CVX) se vive desde ese Amor primero, teniendo a María como modelo de nuestra misión en la escucha, disponibilidad y discernimiento. Fieles a la Iglesia, CVX ha encontrado en la espiritualidad ignaciana el modo particular de seguir a Jesucristo para la construcción del Reino. La adhesión a CVX supone una vocación personal y está precedida de un proceso de crecimiento y discernimiento que permite profundizar a las personas en su relación con Dios desde la espiritualidad ignaciana, conociendo la comunidad CVX y aquellos documentos que la han inspirado para llegar a ser personas de discernimiento.