En la formación académica de los docentes, ha sido habitual incluir una filosofía de la educación, hábito desgraciadamente en extinción ante el imperio de la cultura científico-técnica. Al formular los principios educativos de una escuela, se suele hablar de la filosofía que la mueve. No se usa todavía hablar de sus principios filosófico-teológicos. Para los creyentes no basta la consideración puramente racional de su quehacer, porque la fe transfigura todo. Teología de la educación es el estudio intelectual y crítico de la educación desde el punto de vista de la fe cristiana en diálogo interdisciplinario con las ciencias de la educación. Su objeto material son los hechos educativos. Su objeto formal es el juicio de la fe cristiana sobre estos. Su método es el diálogo interdisciplinario entre la fe y los saberes sobre educación.