Formar hombres y mujeres con y para los demás; agentes de cambio y justicia en nuestra sociedad; personas conscientes, competentes, comprometidas y compasivas. Este reto resuena en cada etapa de la larga tradición de la educación ignaciana, también en la nuestra donde un pequeño equipo de pastoralistas de las universidades de la Compañía de Jesús en España (UNIJES) intentan dar una nueva respuesta para ayudar a cultivar una cultura vocacional. Para entender su nuevo proyecto, primero necesitamos explorar las raíces que lo están alimentando.