Descripción
Capítulo del libro "14 aprendizajes vitales" de Carlos Alemany (Ed.). El “humor” tiene algo de inmensa comprensión, tolerancia, piedad y un poso agridulce (pero nada amargo) de esperanza. El humor “transcendente” es una actitud profunda que caracteriza la personalidad de un ser humano (varón o mujer), y se mantiene frente al sujeto mismo, frente a su entorno vital (de personas y de cosas) y frente al horizonte total de su existencia, con sus logros y sus fallos,sus luces y sombras, sus problemas no resueltos y sus preguntas radicales eternamente recurrentes. Evidentemente, para una persona creyente (cristiana o de otras religiones o formas de sabiduría) la fe (experiencias religiosas y místicas) tiene un papel importante en su actitud de “humor transcendente” (si es que llega a tenerla). pero estoy convencido de que también personas no
creyentes pueden vivir en actitud básica de este tipo de “humor”. Y pienso que, cuando esto sucede, estos agnósticos tienen un fondo de esperanza (y de benévola solidaridad, de apertura al amor), que de algún modo representa una forma de fe.