Descripción
La civilización occidental ha considerado tradicionalmente al hombre en términos dicotómicos, es decir, de división entre carne y espíritu, entre cuerpo y alma, entre intelecto y materia, dando la prioridad a uno de los
términos y olvidándose del otro. la auténtica concepción del ser humano se sitúa en la
armonía de su dimensiones, en la integralidad de sus facultades, en la unidad de sus componentes humanos.
Título de la revista
Theologica Xaveriana, núm. 140, 2001, pp. 621-624