Descripción
El acompañamiento espiritual a los jóvenes demanda mucha atención, compromiso y responsabilidad. Es Dios quien nos capacita para llevar a cabo esta misión. Es necesario mirar la realidad de los jóvenes con los ojos de Dios y desde Él, por Él y con Él conocerlos para poder acompañarlos. El acompañamiento a los jóvenes en su crecimiento humano- cristiano, nos permite dar el salto a un acompañamiento espiritual; podríamos provocar en ellos el deseo como bien lo expresó San Ignacio de “amar y servir”; de comunicar al Dios uno y trino que los habita y que vive en ellos.