Descripción
El objetivo de la educación ignaciana es formar personas conscientes, competentes, compasivas y comprometidas, hombres y mujeres con los demás y para los demás. Cuatro cualidades que se complementan y que juntas constituyen lo que entendemos por una educación de calidad. No basta comprender qué significa cada una de esas cualidades, sino cómo las podemos cultivar a lo largo de las diversas etapas formativas, en un mundo donde nada hace más falta que esas 4 Cs para humanizar la convivencia y darle sentido trascendente a la vida. ¿Cómo formamos los hábitos y cómo ayudamos a que cada formando llegue a sentir, gustar y desear estas cualidades para sí, como quien encuentra el tesoro que da sentido a su vida?