Este artículo sistematiza la experiencia de la Unidad Educativa San Luis Gonzaga (Quito, Ecuador) en la construcción de una praxis institucional coherente inspirada en la tradición educativa ignaciana. A partir de la invitación de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y el Caribe (CPAL) a educar para una humanidad renovada, analiza el proceso de discernimiento que condujo a formular una Pastoral Educativa Ignaciana como principio articulador de la acción educativa. Mediante una metodología de sistematización de experiencias, describe cómo el horizonte bíblico de Isaías 61, actualizado en la misión de Jesús (Lc 4,16–21), orientó la revisión articulada del acompañamiento integral, la convivencia, las actividades extracurriculares y la gestión desde los procesos de anunciar, acompañar, celebrar y transformar. El principal hallazgo consiste en reconocer que toda la institución participa en la formación del tipo de persona que declara querer educar: sus prácticas, relaciones, estructuras y decisiones poseen también una dimensión formativa. Desde esta perspectiva, la coherencia institucional constituye una mediación pedagógica para la formación integral, pues educar personas abiertas al encuentro, al discernimiento y al compromiso con el bien común exige instituciones capaces de encarnar esos mismos dinamismos.