El texto plantea que todas las obras de la Compañía de Jesús en América Latina contribuyen a la educación en un sentido amplio y profundo, no solo en instituciones formales como escuelas y universidades, sino también en espacios comunitarios, parroquias, medios de comunicación, y actividades con diferentes sectores sociales, como indígenas, migrantes y grupos vulnerados. La educación aparece como un proceso que se desarrolla a lo largo de toda la vida, en todos los ámbitos en que las personas interactúan y se relacionan.
Se enfatiza que la educación de la Compañía de Jesús, desde su identidad y misión, es un proceso de vida integral, centrado en la persona y la comunidad, orientado por la espiritualidad ignaciana y los valores de justicia social, sostenibilidad, interculturalidad y construcción de paz; que la educación debe promover un humanismo cristiano que ponga a la persona y su dignidad en el centro, fomentando el discernimiento y la cura personalis (acompañamiento integral), propiciando aprendizajes que transformen conciencias y comportamientos individuales y colectivos, y que desarrollen criticidad, indignación ética y compromiso ciudadano para la acción transformadora concreta.
Anexamos al texto, la guía y preguntas para la reflexión sobre cómo se viven los desafíos planteados en cada contexto particular, las acciones educativas existentes y las posibilidades de mejorar la respuesta a estos retos desde diferentes sectores: educación básica, superior, popular, social, espiritual, pastoral juvenil y formación de jesuitas, ello promoviendo el diálogo para colaborar entre obras y sectores, compartir experiencias, identificar buenas prácticas y articular estrategias para fortalecer la educación transformadora y la incidencia social.