La celebración del fundador de la Compañía de Jesús invita a reflexionar sobre el significado actual de su misión, usando la metáfora de "volver a Galilea" como un retorno al origen vivo y al primer amor. Volver a Galilea implica reavivar lo que dio sentido a la vida y misión, atendiendo a la experiencia espiritual como base de la identidad ignaciana, requiere la disposición a discernir la realidad con mirada contemplativa adaptándose creativamente a los contextos actuales, y debe ser una ocasión para preguntarse si la misión sigue viva y reconocible en la práctica educativa.