Este texto habla sobre la importancia del acompañamiento personal en la educación jesuita, que todos sienten como algo muy significativo y diferenciador de nuestro modelo educativo y de nuestro modo de funcionar en nuestras escuelas. Destaca cómo este acompañamiento se centra en caminar junto a los estudiantes, escucharlos y ayudarles a tomar decisiones libremente, promoviendo que sean personas conscientes y comprometidas con el bienestar propio y el de los demás. Nuestros colegios jesuitas se caracterizan por muchos aspectos, símbolos y tradiciones. Pero de entre todos destaca uno: lo esencial y el centro son las personas y su cuidado y atención. La mejor manera que tenemos de cuidar y atender es acercarnos, escuchar y acoger sus vidas como tesoros en vasijas de barro.