Por Belén Montijano Serrano y Manuel Contreras Gallego. Este texto habla sobre la importancia de cultivar la interioridad en niños y jóvenes, tanto en la escuela como en la familia. Se explica cómo fomentar momentos de silencio y reflexiones profundas ayuda a los alumnos a conectar con su mundo interior, comprenderse mejor y relacionarse con su entorno de manera más significativa. El artículo destaca que no se trata de hacer muchas actividades, sino de vivir experiencias de calidad que formen hábitos como calmarse y centrarse antes de comenzar cualquier tarea intelectual. Además, recalca la importancia del respeto y el amor para acompañar este proceso de crecimiento personal y espiritual. La posibilidad de pensar al ser humano desde la interioridad nos ayuda, como educadores, padres y maestros, a reflexionar y a dar un sentido más integrador a nuestra práctica, a situar la mirada en lo profundo del ser humano y a construir nuevas herramientas orientadas al estímulo de las capacidades y actitudes de los niños desde el cultivo del interior.