Este texto analiza la relación entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana desde una perspectiva cristiana, enfocándose en su dimensión antropológica y ética. Destaca la inteligencia como un don divino que debe usarse con responsabilidad. Analiza cómo la IA puede imitar y superar ciertas capacidades humanas generando nuevos productos. Reflexiona sobre las implicaciones sociales, éticas y culturales en esta nueva etapa tecnológica. Este documento no solo ofrece una guía ética para abordar los desafíos de la IA, sino que también reafirma el valor intrínseco del ser humano en un mundo en constante transformación tecnológica. Frente a las promesas y riesgos de esta nueva era digital, el mensaje es claro: solo colocando a la dignidad humana en el centro podremos garantizar un futuro verdaderamente justo e inclusivo. En sus páginas se analizan los retos económicos, educativos, laborales, sanitarios, sociales, bélicos y éticos que conlleva la IA y se nos alerta del peligro de que el ser humano se convierta en «esclavo de su propia obra». Nos previene del grave riesgo de que la IA genere contenidos manipulados e información falsa y de que se vulnere nuestra privacidad. La IA introduce importantes innovaciones y ofrece múltiples posibilidades, pero su uso requiere un atento discernimiento que siempre garantice el respeto de la dignidad humana y que esté al servicio de la persona y del bien común.