Por María Pilar Román y Clara Salelles. Los dispositivos móviles y la inteligencia artificial (IA) están redefiniendo la educación, facilitando el acceso, personalizando el aprendizaje y promoviendo habilidades críticas. Sin embargo, presentan desafíos como distracciones, sesgos algorítmicos y preocupaciones éticas. Este artículo analiza cómo integrar estas tecnologías para maximizar sus beneficios y mitigar sus riesgos, destacando la importancia de educar en su uso responsable en un contexto donde la evolución tecnológica es irreversible.