Este texto habla sobre cómo la tradición cristiana puede inspirar la educación de hoy para construir un mañana mejor. Aborda cuatro puntos principales: (1) el comunicarse pedagógico de Dios, (2) la pedagogía del proyecto humano, (3) la pedagogía del ser comunitario de Dios, y (4) la pedagogía de la fraternidad política y social, todo en el contexto de conocer y actuar desde una perspectiva de fe actualizada para nuestro tiempo. La pedagogía se define como el acto supremo del amor de benevolencia, significando "conducir de la mano hacia adelante" (educere, educar) a niños, jóvenes, adolescentes y quizás adultos. El acto educativo de hoy para mañana exige "racionalidades nuevas" o "metanoia" (cambio de mentalidad)