Subraya que la educación debe ser personalizada, valorando los talentos de cada individuo y promoviendo un proceso de crecimiento auténtico y participativo. La educación es un derecho inalienable de todo ser humano, sin distinción de raza, condición o edad. La discapacidad no se concibe como una limitación que deba corregirse, sino como un reto que enriquece el significado mismo de la educación. La inclusión es una pedagogía para todos: la diversidad y la cooperación son la base del desarrollo humano.