La pretensión de este trabajo es ofrecer tres valores ejes que puedan vertebrar la tarea educativa (pedagógica y pastoral en un todo integrado desde su raíz) como catalizadores de la propuesta formativa. Sostenemos la necesidad de que para ser realmente efectivos dichos valores deben cumplir con determinadas condiciones: ser significativos para la cultura institucional, acorde al tenor de los tiempos, tener capacidad de vehiculizar núcleos fundamentales del Evangelio, respetar los procesos personales y comunitarios en torno a la vivencia religiosa, ser regenerativos de los valores culturales (lo que solemos denominar “antivalores”) que destruyen la armonía e integralidad del ser humano y de la sociedad. Se presentan tres valores-ejes propuestos para la generación de proyectos pedagógicos pastorales que respondan a los desafíos planteados tanto desde la ciudadanía como desde la misión de la Iglesia.