Proponer acciones para el mejoramiento de la convivencia escolar en los centros educativos, se convierte en la actualidad es un reto ineludible. Aún más en los dos últimos años en los cuales el regreso al colegio de manera presencial ha evidenciado situaciones complejas en las relaciones escolares y familiares como consecuencia del confinamiento, que a nivel mundial provocó la declaración de la pandemia y su posterior nueva normalidad. Sin embargo, la violencia en las instituciones educativas no son solamente consecuencia directa de la pandemia. Es preocupante que el tiempo dedicado a la atención sobrepase aquel que se invierte en el diagnóstico, diseño y desarrollo de acciones dirigidas a la prevención de la violencia escolar. Es así como la situación antes descrita nos convoca a volver a aprender a convivir, lo cual implicará fortalecer las habilidades que favorecen el diálogo, la resolución de conflictos y la ética del cuidado. Tomando en consideración lo anteriormente descrito, el contexto y las particularidades de los estudiantes en donde laboro como docente, me reta como investigadora social a identificar las estrategias socioeducativas que han de ser útiles en la prevención de la Violencia y el Acoso Escolar en el marco de la Educación para la Paz, las Habilidades Socioemocionales y las Competencias Ciudadanas en los estudiantes de 5 de la institución educativa del colegio San José Barranquilla.