En el mes de marzo del año 2020 las Instituciones educativas del país tuvieron que suspender sus clases presenciales y el Instituto Cultural Tampico no fue la excepción. Formación Ignaciana tuvo un desafío mayor: ¿cómo lograr que las experiencias de campamentos, excursiones, retiros, ejercicios espirituales para alumnos, y la formación para adultos pudiera impartirse y compartirse de tal manera que lograra los objetivos propios?, ¿Cómo permear la mística ignaciana sin la interacción física entre alumnos y docentes, así como el contacto directo con las estructuras sociales de pobreza, excusión e injusticia que se realizaba en las experiencias formativas? El Instituto resolvió con urgencia la demanda académica a través de capacitación en apps, plataformas, revisión de horarios, priorización de contenidos, actualización tecnológica en internet, entre otros. En la Formación Ignaciana, sin perder de vista su objetivo, y considerando las preferencias apostólicas universales de la Compañía de Jesús se discernió como abordar lo académico propio, y a la vez rescatar de la mejor manera posible las experiencias ignacianas hasta donde la limitación virtual lo permitía (Jesús, Caminar con el pobre, los marginados del mundo, 2019).