Descripción
De las cosas más divinas y generadoras de paz en las que he trabajado en los últimos años, está el reconocer y reconectar la vida misma desde la sencillez, la naturalidad, el respeto y la admiración hacia la Madre Tierra, desde mi propia experiencia como Mujer, en un mundo hecho por y para hombres.
A veces olvido que yo misma soy tierra, soy raíz… olvido conectar con esa esencia de lo humano, olvido que nuestra casa común es única y que soy única en ella. También, algo muy importante… había olvidado mi propia historia: la deuda histórica de mis ancestras, la vida en la que ellas se ven representadas; mi raíz, mi esencia, mi casa, mi historia y lo que hoy soy. Darme cuenta de la fractura de mi historia como Mujer, me ha recordado las fracturas de mi vínculo con la Madre Tierra, pues si bien, la Madre Tierra es Mujer, y yo como una, he de reconocerme con ella, he de cuidarme para cuidar de ella, he de luchar por ella como hoy lucho porque se escuche mi voz.