Descripción
Al comienzo del Evangelio de Juan leemos: “La luz verdadera que ilumina a todo hombre estaba viniendo al mundo (…) vino a los suyos y los suyos no la recibieron. Pero a los que la recibieron, a los que creen en ella, les hizo capaces de ser hijos de Dios (….Nadie ha visto jamás a Dios, el Hijo único, Dios que estaba al lado del Padre, Él nos lo dio a conocer”. (Juan 1, 9-18) En pleno siglo XXI y en el corazón de la universidad los seguidores de Jesús tenemos que dar razón de estas afirmaciones y demostrar que hay una profunda diferencia humanizadora entre una universidad inspirada y animada por ellas y la que no. No solamente es nuestra identidad, sino que las sociedades necesitan universidades que no reducen al cultivo de sólo la racionalidad instrumental.