Descripción
Ignacio funda su Pedagogía sobre la ciencia y la experiencia, sobre las verdades de la fe y de la razón; abriendo sus cauces a la revelación y a la metafísica, mira al niño (y en él, al hombre) como portador de valores eternos. Acepta toda novedad, nada de lo nuevo le es adverso, huye de la rutina, adapta el progreso de cada día. En la mente de Ignacio, la pedagogía de sus instituciones docentes es progresiva, moderna ambiciosa Para que todo el quehacer educacional tenga un inmediato éxito debe tender a un mismo fin. Convergencia de profesores, subordinados a una tarea fija, neta y ordenada; subordinación y jerarquía de los ejercicios escolares y extraescolares; unidad de miras, semejanza de actuaciones, coherencia de métodos, continuidad del esfuerzo; escala de valores y dar a cada momento el significado propio, con criterio unificador que es creador. Esta convergencia debe brillar en la colaboración entre el educador y el educando, entre el profesor y el alumno. Colaboración fincada en la mutua comprensión y estima, en el conocimiento de las aptitudes y deficiencias del niño, en adaptarse a su desarrollo, en estimularle al trabajo personal, en darle cierta beligerancia y responsabilidad, en consultarle cuando sea oportuno y en sentirse su amigo fiel y consejero desinteresado.