Descripción
Presenta al hombre comprometido más que cualquier otro con el desafío de la "realización" del Concilio, ese Concilio que supuso un acontecimiento de renovación evangélica radical y que no sería fácilmente recibido por las mentes y los corazones, que iba a necesitar de muchas traducciones y a tropezar con simplificaciones tanto teológicas como pastorales; que estaba, por tanto, necesitado de una profundización espiritual... El P. Arrupe fue un hombre capaz de dar una respuesta a ese desafío.