Centro Virtual de Pedagogía Ignaciana

Propuestas para inspirar y dinamizar
procesos educativos transformadores

 
Pedagogías al servicio de la Excelencia
Invitamos a leer y divulgar este trabajo de Antonio Pérez Esclarín, publicado en los Cuadernos Digitales CERPE de Pedagogía, en el inicio de la Celebración del Centenario de la SJ en Venezuela (1916-2016) este 12 de diciembre.Resultado de imagen para en todo amar y servir imagen

PEDAGOGÍAS AL SERVICIO DE LA EXCELENCIA HUMANA (Clic aquí)

Con este escrito de Antonio Pérez Esclarín, CERPE inicia una serie de cuadernos digitales dedicados a la divulgación de trabajos de reflexión y análisis sobre temas pedagógicos de interés para la formación del personal de las instituciones de la Compañía de Jesús, la comunicación de propuestas, programas y experiencias educativas en general, así como también de investigaciones académicas que contribuyan al mejor conocimiento de sus procesos y logros. Para CERPE es una estrategia divulgativa en respuesta a acuerdos de las últimas Asambleas de Educación de la Provincia y, al mismo tiempo, una contribución a la Celebración del Centenario de la Compañía de Jesús en Venezuela (1916-2016).

Pérez Esclarín nos recuerda que el objetivo último de la educación de los jesuitas es formar hombres y mujeres para los demás con los demás, o personas que entienden que el horizonte último de su vida es “en todo amar y servir”.  Dicho con las palabras del P. Peter H. Kolvenbach S.J. “hombres y mujeres competentes, conscientes y comprometidos en la compasión”. El Paradigma Pedagógico Ignaciano (PPI) plantea partir de la experiencia y postula la contextualización y la reflexión permanente que lleven a una acción comprometida en la humanización de la sociedad que, a su vez, exige una evaluación objetiva para analizar si estamos logrando lo que pretendemos. Sin embargo, es insuficiente para configurar prácticas pedagógicas que contribuyan a la formación de la excelencia humana desde las 4Cs antes mencionadas, especie de pilares y trasfondo de la educación jesuita. Por ello, nos propone añadir las “pedagogías” de la interioridad, el silencio, la contemplación y el asombro, la escucha y el diálogo, la sensibilidad y la solidaridad, la creatividad y el aprendizaje permanente, la inclusión, la alegría, el amor y la ternura, el esfuerzo y la voluntad, también la pedagogía de la esperanza.

Agradecemos a Pérez Esclarín este valioso aporte, que nos invita a examinar  y asegurar la coherencia entre los fines que pretendemos y nuestro hacer educativo, para asegurar la mejora continua de su calidad, en el espíritu del magis ignaciano. 

11/12/2015 - Maritza Barrios